En este blog estaré compartiendo fragmentos de textos de todos los tiempos, particularmente aquellos que tratan del mundo mapuche -aunque también de otros asuntos -.
domingo, 24 de julio de 2011
"Nosotros somos los pimeros chilenos"
Imagen: Peñi pariente en 5º Mingako Kultural.
Fotografía: Erwin Quintupill. Saltapura, febrero 2011.
“Nosotros somos los primeros chilenos”, escuché decir a uno de mis alumnos, mapuche igual que yo. Digo “igual que yo”, porque cuando llego a tocar el tema en clases, sus ojos adquieren un brillo especial y muestran claramente que tiene orgullosamente asumida su condición de mapuche; “igual que yo”; porque cuando leemos poemas de autores mapuche como parte de un ejercicio de comprensión lectora, muestra su entusiasmo por leer más, a pesar de su dificultad en comprenderlos; porque en el desarrollo de las clases, que han tratado de literatura oral, siempre ha mostrado entusiasmo y, porque en los momentos libres, algo hemos hablado de nuestras vidas en el lof de origen.
Aclaro que hablo de un tercer nivel básico de la educación de adultos.
LA POESÍA MAPUCHE EN EL AULA
Hemos leído varios poemas de autores mapuche: La Chica Melinao, de Salvador Mariman; La tórtola, de Lorenzo Aillapan; Para que nadie me mire, de Jacqueline Canihuan; 19, de Pedro Alonso Retamal; Se te advirtió que tengas cuidado, de Bernardo Colipan; un par de poemas sin título, de Cristian Antillanca; Mapurbe, de David Aniñir; entre otros. Todo con el propósito de introducirlos en el tema, pues una parte del programa de estudio propone el lenguaje poético como contenido obligatorio. También forma parte del material escogido por mí, algunos ejemplos de poesía tradicional chilena, y otros de autores chilenos ampliamente conocidos. El lenguaje de la poesía es uno de los más complejos de enfrentar por lo altamente subjetivo.
Los estudiantes del 3º nivel básico participan con cierto temor a equivocarse en sus apreciaciones; pero, con entusiasmo. La idea básica es dar la oportunidad de constatar que la poesía es algo más que temas románticos o, lo que es peor, algo más que asuntos de importancia menor. Cuando hicimos el diagnóstico, ellos dijeron que la poesía se relacionaba con lo romántico o con “leseras”. Una de las estudiantes – Cecilia – dijo eso, la gente dice que la poesía es una “lesera”.
Poco a poco van descubriendo que se trata de un lenguaje complejo; poco a poco van desarrollando el interés por escuchar algo nuevo. Puede que alguno/a se atreva en algún momento a intentar su propio poema. ¡Vaya uno a saber!
¿CHILENOS?
Pero, lo que me motiva a escribir este texto es la expresión utilizada que menciono al principio, “Nosotros, somos los primeros chilenos”, como una forma de reclamar respeto por la condición de mapuche. “Nosotros fuimos los primeros habitantes”, agregó este estudiante. La expresión la he escuchado de muchas personas – hombres y mujeres –.
Me he preguntado ¿cómo es que muchos mapuche han llegado a asumir esa expresión como válida?, cuando habemos otros que decimos “no somos chilenos, somos mapuche”. Las primeras veces que me expresé de ese modo tuve como respuesta la desaprobación. Algo así como “no weís, puh indio; si todos somos chilenos, y ustedes especialmente”. Como si ser mapuche fuera prehistoria o sobrenatural. Como si ser mapuche en pleno siglo XX – pues hablo de los años 80, cuando tenía poco más de veinte – significara incapacidad de comprender que hemos sido integrados, que hemos sido acogidos en ¿plenitud?. No niego el intento de unos pocos; pero, el Estado chileno no lo ha hecho jamás, sino que alguien lo demuestre. Como la historia no es mi especialidad, quizás me equivoque, pero me da la impresión que la única ocasión en que el Estado chileno mostró un acercamiento aceptable fue durante el gobierno de Allende. Si no fue así en los hechos, al menos habrá sido parte de los principios de esa política. Si alguien cree que las conversaciones organizadas por la CEPI, de principios de los 90, fueron algo parecido, se equivoca. Si alguien cree que la actual consulta a que convoca la CONADI significa lo mismo, se equivoca aún más.
Es momento, ahora y espero que no siempre, de insistir que ser mapuche implica saberse naturalmente diferente, que tenemos identidad fundada en la memoria colectiva; y que por ello, se nos hace necesario el reconocimiento de tales. No es que ser chileno sea peor que ser mapuche, aunque a veces dan ganas de verlo así, por los años y años de relegación, de xenofobia abierta, sino que – a pesar de los poco más de 100 años de sometimiento absoluto – seguimos conservando algo de nuestro modo de ser, de nuestro modo de ver. Y desde allí, surgen nuevos hombres y mujeres. La muestra son los muchos/as jóvenes que asumen su identidad y protagonizan un liderazgo significativo, también el numeroso contingente de escritores y los no pocos viejos que se niegan a morir sin transferir el espíritu de las antiguas movilizaciones.
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El diálogo con el estudiante fue, más o menos, el siguiente:
ESTUDIANTE: … nosotros somos los primeros chilenos.
PROFESOR: no estoy de acuerdo con esa expresión.
ESTUDIANTE: ¿Por qué profe, acaso nosotros no somos los primeros habitantes de este país?
PROFESOR: No se trata de eso. ¿Tienes alguna idea desde cuando existe Chile?
ESTUDIANTE: (Dudando) No sé.
PROFESOR: ¿No lo han visto en Estudios Sociales? (Pausa) ¿Sabes cómo se llamaba este lugar antes de que llegaran los españoles?
ESTUDIANTE: No. ¿Cómo se llamaba?
PROFESOR: No lo tengo claro. Hay más de una teoría, parece. Una de ellas – creo – dice que los incas le llamaban Chile a este lugar y que los españoles lo aprendieron de ahí. (Pausa) ¿Sabes desde cuando este país se llama Chile?
ESTUDIANTE: No.
PROFESOR: Desde que los criollos se emanciparon de los españoles. Eso fue en 1819, más o menos. En esa fecha se declara la existencia de la República de Chile. Antes no existía… Los antiguos nuestros llamaban Wajmapu a nuestro territorio, Todas las Tierras.
ESTUDIANTE: Sí, puh (dando a entender que está de acuerdo con la traducción)
PROFESOR: Del Atlántico al Pacífico. Por el norte, empezaba mucho más allá del Bío Bío…
En eso estábamos cuando nos encontró el timbre que nos convocaba a cambiar el tema. “Así era entonces”, escuché que comentaba para sí mismo; pero, no le pude prestar más atención.
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“Nosotros somos los primeros chilenos”. Otro engaño más que el Estado chileno nos ha metido en la cabeza. De ese modo, si nosotros somos los primeros, entonces, qué duda cabe: somos chilenos, también. Como si Chile existiera desde el principio de los tiempos. Como si Wajmapu fuera un sueño o una leyenda. De esa manera, nuestra identidad, nuestro ser mapuche, va siendo relegada por otra nacionalidad. Si somos todos chilenos, no tendría por qué haber reconocimiento al mapuche. Algo de eso, me imagino, forma parte de los argumentos del historiador Inostroza, importante figura de la historiografía chilena, muy considerado por los curriculistas que definen lo que se debe o no aprender en las escuelas chilenas.
Si un mapuche se considera primero chileno y después mapuche, no tiene mucho que aportar a nuestro histórico reclamo. Antes que todo estará su condición de chileno.
Con relación a la identidad, no se puede ser dos cosas al mismo tiempo. Se puede tener dos nacionalidades por una cuestión legal. Un español podrá ser también chileno, porque un decreto así lo dispone, previa verificación de que cumple con ciertas especificaciones; pero ese español, seguirá siendo antes que todo, español.
Nosotros tenemos la nacionalidad chilena, por haber nacido en el interior del territorio de la actual República de Chile; pero, si aceptamos esa nacionalidad antes que la mapuche ¿no estaremos olvidando a los que quedaron al otro lado de la Cordillera de los Andes? ¿no estaremos olvidando los trágicos hechos llamados Pacificación de la Araucanía y Campaña del Desierto?. No puedo olvidar que en el lado este del Wajmapu hay una gran cantidad de peñi y lamgen que son tan mapuche como yo y que comparten la misma realidad o - incluso - peor(1).
Ya vendrán otras conversaciones en torno a qué somos. Por ahora, debo dedicarme también a sobrevivir y a crear las instancias en que la palabra fluya, desde la memoria, para guiar nuestros proyectos de vida.
NOTA
(1) En el lado argentino, las familias mapuches fueron sacadas de su territorio, trasladadas como rebaños a sitios lejanos, en largas caminatas, y entregados los hombres, mujeres y niños – por separado – a terratenientes que los usaron como mano de obra. Las familias fueron separadas y usadas como fuerza de trabajo gratuita para el engrandecimiento de la República Argentina.
Al otro lado de la cordillera, los peñi dicen que los extranjeros recibieron un trato diferente. Mientras a nosotros se nos despedazaba, a los otros le regalaban parte del territorio que se nos arrebató y las herramientas necesarias para iniciar su explotación. A este lado de la cordillera, nuestros hogares fueron quemados, nuestros animales robados, nuestros sembrados quemados y… no digamos más.
Resentidos, dirán algunos. Yo prefiero decir que exigimos justicia real, nada de nuevo trato en la medida de lo posible, porque lo posible para los Estados chileno y argentino es inaceptable para cualquiera.
miércoles, 20 de julio de 2011
Sobre la necesidad de una Universidad Regional Estatal Mapuche
Me ha llegado por mail este artículo de Sergio que comparto con ustedes a través de un blog, pues aunque se trata del principio de una reflexión, me parece tremendamente valiosa. Hay muchos/as jóvenes mapuche deseando estudiar, queriendo especializarse probablemente con la intención de ser un aporte a su familia y a su lof; o en el mejor de los casos, pretenden ser un aporte para el desarrollo de nuestro pueblo.
Cuando emigré de Saltapura tenía 10,5 años. Cuando supe que debía partir, el dolor fue grande. Mi padre - como siempre - me habló de la importancia de continuar mis estudios y de llegar a ser profesional, para que de ese modo hiciera algo por "nosotros, los mapuche", me dijo. Él me decía que estábamos muy atrasados y que la educación nos permitiría salir adelante como mapuche. Así decía él, no hablaba de salir adelante como familia, sino como mapuche. Lo que mi padre no sabía es que el sistema educacional es una trampa para que nos alejemos de nuestra identidad. De lo contrario, observen a la mayoría de los/as que han llegado a ser profesional: vuelven a su lof sólo para visitar a la familia más cercana. De la familia amplia, ni hablar. Por otro lado, el Estado a través de sus instituciones hace todo lo posible para que los estudiantes mapuche estén dispersos, para que de ese modo no exista la posibilidad de reencontrarse con la memoria, con su identidad. El sistema de becas no considera - en absoluto - un programa que fortalezca nuestra condición mapuche y nos permita continuar con el proyecto de vida original (con identidad). Al final, la mayoría se awigka.
Entonces, sí necesitamos una universidad mapuche, para que nuestros peñi y lamgen se formen en conexión al contexto mapuche, sea este urbano y/o rural.
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Cuando fui dirigente estudiantil universitario me llamaba poderosamente la atención las normativas referentes a las universidades regionales, los párrafos que señalaban la misión de estas universidades: el desarrollo de la región. Siempre me pregunte quién era la región, en definitiva los mapuche no lo éramos, ya que si observábamos las mallas curriculares de las carreras de ingeniería, pedagogía, medicina o humanidades, no se hacía caso de la particularidad de los mapuche, por lo menos para aprender teóricamente de ellos. Ingresando a la vida laboral me di cuenta que el problema era más grave, la falta de teoría, metodología y práctica hacia los mapuche no existía de manera sistemática, todo se traducía a programa y proyectos pilotos, e improvisaciones en la diversas áreas que antes mencione.
Por ejemplo los ingenieros agrónomos y forestales se les educaban para trabajar con grandes predios, siendo que la realidad mapuche el promedio de tierra va entre los 0,5 a 3 hectáreas. El capital asignado por familia variaba entre 200 mil a 800 mil, mientras que los préstamos a grande predios eran varios millones. En pedagogía intercultural todavía no es posible llegar a curriculum que permita desarrollar estrategias de aprendizaje; al igual que en salud, solo tenemos modelos pilotos de atención. Si colocamos el caso de un ingeniero comercial, que sale preparado para trabajar con medianas y grandes empresas, le resulta complicado trabajar con empresas pequeñas, que justamente son las mayoritarias para el caso mapuche.
A ello hay que agregar que los sueldos para trabajar en la realidad mapuche son, por lo general, los más bajos. Agreguemos la especialización profesional, tampoco existen Magíster o Doctorados que corrijan o monitoreen esta situación, los modelos teóricos de interculturalidad siguen siendo vagos, ya que no existen líneas de investigación o bases para trabajar sistemáticamente estos temas. Un solo ejemplo, no tenemos estadísticas de qué se enferman los mapuche, con ello no tenemos los por qué y menos poder generar procesos de prevención que ayudarían a abaratar los gastos en salud.
Una Universidad Mapuche podría aportar a trabajar temas de desarrollo, combinando saberes ancestrales y científicos, pues en mi práctica investigativa existe la posibilidad de la complementación de saberes en distintos ámbitos, en pro del Desarrollo Mapuche, pues hasta la actualidad nos encontramos en una calidad de ciudadanos de segunda clase, sin posibilidad de decidir cómo desarrollarnos.
Sergio Caniuqueo Huircapan
Historiador.
Magíster © Estudios Latinoamericanos
Universidad de Chile
Cuando emigré de Saltapura tenía 10,5 años. Cuando supe que debía partir, el dolor fue grande. Mi padre - como siempre - me habló de la importancia de continuar mis estudios y de llegar a ser profesional, para que de ese modo hiciera algo por "nosotros, los mapuche", me dijo. Él me decía que estábamos muy atrasados y que la educación nos permitiría salir adelante como mapuche. Así decía él, no hablaba de salir adelante como familia, sino como mapuche. Lo que mi padre no sabía es que el sistema educacional es una trampa para que nos alejemos de nuestra identidad. De lo contrario, observen a la mayoría de los/as que han llegado a ser profesional: vuelven a su lof sólo para visitar a la familia más cercana. De la familia amplia, ni hablar. Por otro lado, el Estado a través de sus instituciones hace todo lo posible para que los estudiantes mapuche estén dispersos, para que de ese modo no exista la posibilidad de reencontrarse con la memoria, con su identidad. El sistema de becas no considera - en absoluto - un programa que fortalezca nuestra condición mapuche y nos permita continuar con el proyecto de vida original (con identidad). Al final, la mayoría se awigka.
Entonces, sí necesitamos una universidad mapuche, para que nuestros peñi y lamgen se formen en conexión al contexto mapuche, sea este urbano y/o rural.
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Cuando fui dirigente estudiantil universitario me llamaba poderosamente la atención las normativas referentes a las universidades regionales, los párrafos que señalaban la misión de estas universidades: el desarrollo de la región. Siempre me pregunte quién era la región, en definitiva los mapuche no lo éramos, ya que si observábamos las mallas curriculares de las carreras de ingeniería, pedagogía, medicina o humanidades, no se hacía caso de la particularidad de los mapuche, por lo menos para aprender teóricamente de ellos. Ingresando a la vida laboral me di cuenta que el problema era más grave, la falta de teoría, metodología y práctica hacia los mapuche no existía de manera sistemática, todo se traducía a programa y proyectos pilotos, e improvisaciones en la diversas áreas que antes mencione.
Por ejemplo los ingenieros agrónomos y forestales se les educaban para trabajar con grandes predios, siendo que la realidad mapuche el promedio de tierra va entre los 0,5 a 3 hectáreas. El capital asignado por familia variaba entre 200 mil a 800 mil, mientras que los préstamos a grande predios eran varios millones. En pedagogía intercultural todavía no es posible llegar a curriculum que permita desarrollar estrategias de aprendizaje; al igual que en salud, solo tenemos modelos pilotos de atención. Si colocamos el caso de un ingeniero comercial, que sale preparado para trabajar con medianas y grandes empresas, le resulta complicado trabajar con empresas pequeñas, que justamente son las mayoritarias para el caso mapuche.
A ello hay que agregar que los sueldos para trabajar en la realidad mapuche son, por lo general, los más bajos. Agreguemos la especialización profesional, tampoco existen Magíster o Doctorados que corrijan o monitoreen esta situación, los modelos teóricos de interculturalidad siguen siendo vagos, ya que no existen líneas de investigación o bases para trabajar sistemáticamente estos temas. Un solo ejemplo, no tenemos estadísticas de qué se enferman los mapuche, con ello no tenemos los por qué y menos poder generar procesos de prevención que ayudarían a abaratar los gastos en salud.
Una Universidad Mapuche podría aportar a trabajar temas de desarrollo, combinando saberes ancestrales y científicos, pues en mi práctica investigativa existe la posibilidad de la complementación de saberes en distintos ámbitos, en pro del Desarrollo Mapuche, pues hasta la actualidad nos encontramos en una calidad de ciudadanos de segunda clase, sin posibilidad de decidir cómo desarrollarnos.
Sergio Caniuqueo Huircapan
Historiador.
Magíster © Estudios Latinoamericanos
Universidad de Chile
viernes, 1 de julio de 2011
WE XIPANTU
Imagen: Encuentro en Chaihuin.
Fotografía: Erwin Quintupill, febrero 2008
Más que buenos deseos, una invitación a reflexionar sobre lo que nos hace falta para sentirnos más cerca del trato digno que reclamamos desde siglos.
¿Cuántos encuentros?, ¿cuántos abrazos de we xipantu habrán sido dados en estas últimas horas? Es de esperar que muchos, y que se proyecten a los que no son mapuche o indígenas como nosotros. Darse un abrazo con un no mapuche con el que comparto mis sueños propios y comunes no deja de ser un hecho que reconforta el espíritu. Sin embargo, junto con lo anterior ¿cuántos abrazos no se habrán quedado en la pura intención? Alguien podrá decir que no le gustan los abrazos de we xipantu, porque le recuerdan aquellos del 1º de enero. Yo me digo que los abrazos son humanos y que si los antiguos no se abrazaban en este día (¿lo harían o no?), pues podemos abrazarnos del mismo modo que anoche me tomé un vino caliente con un amigo de por los lados a que la vida me trajo. Y si no nos abrazamos, pues tampoco es tan importante. Me refiero al gesto físico, no al espiritual.
Unos sobrinos míos habían proyectado reunirse en casa con algunas amistades y parientes, y algo les falló. Podemos reunirnos en poco tiempo más, me dijo uno de ellos, por el hilo invisible del teléfono. Yo sé que no será lo mismo; pero, es menos peor para el momento. Y llegado el día será reconfortante. Reirá nuestro interior, junto a lo demás.
Nosotros, podríamos decir – con justa razón – que no sólo de tierra vive el hombre y la mujer; pero, todos queremos lo necesario, nada más.
En mi caso, anoche antes de iniciar la clase, les dije, a los estudiantes con que trabajo que lamentaba no poder estar con los míos en esas horas, que es verdad que en lugar de estar con ellos prefería estar en casa por esa noche. Me escucharon tranquilos. Les pregunté, ¿recuerdan lo que ocurre en las horas previas en que ustedes celebran la llegada de un nuevo año, allá por el 31 de diciembre? Todo se paraliza temprano o casi todo, la gente trabaja hasta el mediodía, la mayoría dispone de tiempo para llegar a sus hogares y compartir. Entre nosotros, los indios de carajo, habemos un montón que no podremos estar en esta noche con los nuestros, una vez más. Para nosotros el trabajo no se detiene.
Para nosotros no existe el derecho de encontrarnos o de celebrar junto a la familia como tradicionalmente ha sido, porque eso de las celebraciones masivas es un invento moderno, en parte resultado del trabajo de las organizaciones comunitarias de ciudad, por otra parte, del entusiasmo concertacionista por incluir a los pueblos indígenas en la fiesta del retorno a la democracia perdida, aunque imagino que ellos prefieren decir a “los hermanos mapuche, pues al igual que nosotros también son chilenos” y etc… El descaro es hermana de la insensibilidad, de la ignorancia, del egoísmo y de otras porquerías. Olvidan su herencia, les falta la memoria; aunque según ellos, no; porque si no “miren eso de la Comisión del Nuevo Trato”. De todos modos, las celebraciones colectivas “igual” me parecen bien. Pero, no por ello, dejaré de hacer notar y de reclamar - si la circunstancia lo permite - mi derecho a estar en familia, aunque en ese sitio por diferentes motivos ya no esté toda la familia.
Una vez más me quedo en silencio frente a la imposibilidad de comunicarnos.
Ya sé que no es responsabilidad de todos los chilenos; por eso y mucho más, sepan hermanos – todos/as – que han estado en mi pensamiento o mejor dicho en mi memoria en esta noche y en este día. También vagaron en el interior de mi cerebro los prisioneros y los que partieron. Estos últimos sabemos, parten y se quedan. Eso es parte de ese “misterio” nuestro, tan nuestro, a pesar de tanto cristianismo y otros “ismos” aleteando estrepitosamente a nuestro rededor o en el interior de muchos/as.
Así son las cosas. Estuve escuchando canciones antiguas (kuyfike vl) – anoche – y blues de Howlin’ Wolf. También conversando. Y abrazado por el calor de la leña que a tantos le falta. Un poco antes estuve saboreando el cariño de una amistad que se preocupó de hacerme llegar algo de mvlxvg (catuto), xufken kofke (tortilla), yiwiñ kofke (sopaipillas) y algo de carne. Todo lo compartí con otro amigo que llegó cerca de la medianoche. (Ninguno de ellos es mapuche como yo). Hubo un momento en que me preguntó ¿cuánto tiempo se supone que ha transcurrido desde la mirada mapuche? Le respondí, que hay un peñi que ha trabajado en la investigación del calendario y que estaríamos por los 12 mil y más. Se quedó mirando hacia su interior, hacia algún tiempo de su propia historia y permaneció en silencio largamente.
Un día de estos volveré a casa de nuevo e iré al cementerio para hablar con la brisa que viene del otro lado del mar. No los olvido, ni a ellos ni a ustedes.
24 de junio de 2011
** Les dejo una selección de buenos poemas de autores mapuche, para disfrutar en este principio de ciclo, en: http://poesiamapuche.blogspot.com. Que bien les haga.
martes, 31 de mayo de 2011
HUELGA
COMUNICADO URGENTE FAMILIARES PRESOS POLITICOS MAPUCHE -COORDINADORA ARAUCO MALLECO
Las(o) familiares de los presos políticos mapuche en huelga de hambre comunicamos al Pueblo Mapuche y la opinión internacional lo siguiente:
1. Que ha días de conocerse la decisión de la Corte Suprema Chilena, respecto de la Nulidad del Juicio de Cañete, denunciamos el inicio de una campaña de presión al poder judicial de parte de la derecha y del propio Gobierno, la que ha tenido su expresión publica a través de los diarios El Mercurio y La Tercera, que de un día para otro les surgió el interés por esta huelga de hambre.
2. Que desconfiamos del acercamiento del Gobierno a la Iglesia Católica, puesto que éste no ha manifestado ninguna voluntad de cumplir sus compromisos y buscar una solución a la huelga de hambre. A nuestro parecer lo que en verdad les preocupa es que el Juicio pueda ser anulado.
3. Que rechazamos el doble estándar del Gobierno, en tanto que, en su calidad de querellante, adhirió a todas las pruebas otorgadas por la Ley Antiterrorista y en virtud de ellas pidió a los jueces de Cañete que nuestros familiares fuesen condenados. Pidiendo luego, a la Corte Suprema, el rechazo a los Recursos de Nulidad de éste juicio espurio.
4. Hacemos un llamado al Gobierno Chileno a NO intervenir en las decisiones judiciales y dejar de utilizar al Ministerio Público como “caballito de batalla”. Si la Corte Suprema no anula será sólo por dichas presiones.
¡¡¡ DEBIDO PROCESO Y JUICIO JUSTO SIN LEY ANTITERRORISTA!!!
FAMILIARES PPM - CAM
Desde: http://www.mapuexpress.net/?act=news&id=6982
Las(o) familiares de los presos políticos mapuche en huelga de hambre comunicamos al Pueblo Mapuche y la opinión internacional lo siguiente:
1. Que ha días de conocerse la decisión de la Corte Suprema Chilena, respecto de la Nulidad del Juicio de Cañete, denunciamos el inicio de una campaña de presión al poder judicial de parte de la derecha y del propio Gobierno, la que ha tenido su expresión publica a través de los diarios El Mercurio y La Tercera, que de un día para otro les surgió el interés por esta huelga de hambre.
2. Que desconfiamos del acercamiento del Gobierno a la Iglesia Católica, puesto que éste no ha manifestado ninguna voluntad de cumplir sus compromisos y buscar una solución a la huelga de hambre. A nuestro parecer lo que en verdad les preocupa es que el Juicio pueda ser anulado.
3. Que rechazamos el doble estándar del Gobierno, en tanto que, en su calidad de querellante, adhirió a todas las pruebas otorgadas por la Ley Antiterrorista y en virtud de ellas pidió a los jueces de Cañete que nuestros familiares fuesen condenados. Pidiendo luego, a la Corte Suprema, el rechazo a los Recursos de Nulidad de éste juicio espurio.
4. Hacemos un llamado al Gobierno Chileno a NO intervenir en las decisiones judiciales y dejar de utilizar al Ministerio Público como “caballito de batalla”. Si la Corte Suprema no anula será sólo por dichas presiones.
¡¡¡ DEBIDO PROCESO Y JUICIO JUSTO SIN LEY ANTITERRORISTA!!!
FAMILIARES PPM - CAM
Desde: http://www.mapuexpress.net/?act=news&id=6982
sábado, 14 de mayo de 2011
PRESENTACIÓN DE LIBRO "TIERRA E HISTORIA"
Imagen: Portada (detalle)
Fotografía: Erwin Quintupill. Cunco, mayo 2011
Fui invitado a la ceremonia de presentación del libro “Tierra e Historia. Estudios y controversias acerca de la historia del Pueblo Mapuche en Chile, 1950-2010”, del profesor Pedro Canales. La invitación fue para referirme a la obra. Pedro me hizo llegar un ejemplar y me pidió que estuviera allí. El libro tiene un total de 315 páginas, partiendo por un prólogo escrito por el historiador José Bengoa y una presentación del autor. A continuación viene el cuerpo del libro propiamente tal que consta de:
- Introducción
- Capítulo 1: Años de Controversia o el ingreso a la Modernidad.
- Capítulo 2: Entre fronteras: pax mitológica, nueva guerra.
- Capítulo 3: Otras miradas: de relaciones fronterizas a relaciones.
- Capítulo 4: La Hora Nütram, la hora mapuche.
- Capítulo 5: Primera década: revisión, denuncia y criminalización del movimiento mapuche.
- Conclusiones.
- Fuentes de estudio y bibliografía general.
El libro fue financiado por el Consejo Nacional de la Cultura y de Las Artes y editado por la Editorial Universidad de La Serena, en diciembre de 2010.
Como presentadora de los presentadores (¿cómo debería decirse?) estuvo la profesora Sara Carrasco Chicahual, del Archivo Regional de la Araucanía. Intervinieron, refiriéndose al libro y/o al autor el profesor Iván Inostroza, historiador que trabaja en el Archivo Regional de la Araucanía; Juan Ñanculef, actualmente director de cultura (CONADI); el autor del libro Pedro Canales, profesor de Historia y Geografía (Universidad de Santiago de Chile, magister en Ciencias Sociales Aplicadas (Universidad de la Frontera, Temuco), doctor en Procesos Sociales y Políticos en América Latina (Universidad ARCIS, Santiago); y yo. El acto se desarrolló en dependencias del Museo Regiona de la Araucanía.
Mi intervención se transcribe a continuación:
…
Lo primero que les quiero decir es que a mí me causa bastante confusión el estar acá. No es lo primero que siento, sino que lo primero que siento es gratitud por la invitación, porque no me desempeño en el ámbito de la historia. Soy profesor de biología y química, desde el año 82, y después profesor de educación básica y licenciado en educación. Y es lo que me aproximó a Pedro, porque - por ahí - nos conocimos realizando clases en la educación de adultos, en horario nocturno. Pero, me invitó básicamente porque me dedico a la poesía desde hace ya bastantes años. Allá por el 86 tuve el acierto de enviar un trabajo (a un concurso), y fue eso lo que me convenció de que la poesía era un espacio saludable, en el que yo podría contribuir a generar o a ampliar un espacio de conversación, que es un tema que también plantea Pedro en este libro. No es una cuestión que a nosotros se nos haya ocurrido, sino que nosotros lo descubrimos en el camino y nos dimos cuenta que otros ya lo habían planteado; pero, hemos querido contribuir – precisamente – a ello.
Me voy a referir principalmente a partir de las “consideraciones finales” (p 286 en adelante), porque – como les dije – la historia no es mi especialidad.
Dice allí, “…los procesos generadores de conocimiento histórico en Chile, (…), contienen en su interior fuertes componentes y aditivos que generan polémica, disputa y lucha por controlar la discusión experta acerca de los Mapuche.” (p 286)
Mientras leía esto me puse a pensar, a reflexionar una vez más, lo que muchas veces he pensado y que - de algún modo u otro - también he dado a saber en mi poesía: que este hecho ha tenido consecuencias en mí. Recordé las preguntas que me hacía en la infancia, de cuando ingresé al sistema educacional chileno formal y me encuentro con lo que la historia oficial me entregaba, y me preguntaba - en esa pequeñez mía y sin mayor capacidad de argumentar en contra - ¿será verdad lo que el libro me presenta?, porque yo tenía mi experiencia breve, chiquita, de convivencia con mi grupo familiar y de alguna manera, también con el resto del lof, de la comunidad; pero, en fin, algo no me cuadraba.
Más adelante dice, “…resulta fuertemente peligroso para el ordenamiento institucional y el estado de derecho, incorporar en la narración de la “historia nacional” los aportes de la memoria histórica popular” (p 287)
Tomé ese fragmento porque me resulta un aporte bellísimo en lo que yo hago, o creo que para el conjunto de nosotros, los mapuche en particular, porque hay una valoración de la memoria como el centro de la existencia. Me digo que una versión de la historia construida desde el olvido – mediante imposición – o la contramemoria, corre el riesgo de – tarde o temprano – provocar movimientos sociales, del mismo modo que las aguas buscan un cauce nuevo cuando el habitat en que viven ha sufrido cambios.
Ustedes saben que para el mundo mapuche todas las cosas tienen su espacio, tienen su casa; así, el agua y la memoria, también.
“El Estado habitualmente – dice en otro momento – ha hecho esto. En el fondo, no da pie para que “otro” que no sea él, pueda escribir sus experiencias de vida y el valor que a ellas le entrega. “Cautiva” a las ciencias sociales.” (p 287)
En otro ámbito, en lo educacional específicamente – en algún momento – descubrí, lo que otros ya habían descubierto, que el curriculum no es inocente. Cuestión de la que ya me había dado cuenta cuando era chiquito; pero, entonces no tenía la claridad al respecto(1). En él (en el curriculum) yace la intención clara de producir un determinado tipo de ciudadano, aunque la declaración de principios diga lo contrario. (Los que somos profesores sabemos perfectamente bien el discurso de la Reforma. Este bellísimo discurso que pretende hacer ciudadanos de excelencia, pero que en la realidad produce ciudadanos dependientes de la opinión oficializada por el Estado). Actualmente, producimos - en serie - ciudadanos no autónomos. Lo que es peor, estos ciudadanos, temen a la autonomía.
En mi opinión, esto también explica la opinión que los medios oficiales o el Estado se empeña en mantener… como los mapuche ya fuimos asimilados – “somos todos chilenos”, se escucha decir desde diferentes rincones – no se puede aceptar la idea que presentemos características de individuos capaces de tomar decisiones… “los mapuche no pueden ser autónomos, los mapuche deben estar siendo manipulados, no son competentes, no tienen habilidades, son pobres… ¡Qué van a tener!”.
(En 1992, en el contexto de las manifestaciones contrarias a la celebración del 5º centenario, fui detenido por carabineros, en Concepción. Un carabinero joven y de bigotes – ya en el interior del recinto policial – me increpó duramente y desfigurando su rostro. Me dijo: ¡ustedes no tienen historia, no tienen cultura, no tienen nada! ¡No tienen por qué andar protestando! ¡Activista!).
Canales, se hace parte de la corriente que reivindica el valor de la memoria, como herramienta que permite construir y reconstruir el fenómeno humano que llamamos historia. En mapuzugun se expresa en el zugun, es la conversación de asuntos antiguos, medianamente antiguos, recientes, etc. Y a través de estos, el hombre y la mujer pueden instalarse en el colectivo.
“…la historia oral – por citar un caso emblemático – resulta ser, hoy por hoy, uno de los símbolos de nuevas formas de concebir el trabajo del historiador…” (p 288)
Dicho así, suena potente. Y pensar que hay algunos que se preguntan ¿qué puede aportar lo mapuche a la chilenidad? Pues, la memoria; la capacidad de mantener la memoria que tanta falta le hace al chileno común (porque se la han estado quitando), entre otras cosas.
Finalizo esta intervención citando un fragmento de uno de mis poemas ELLA, EN LOS OTROS, del libro – inédito – AL OTRO LADO DEL MAR, acerca de la Muerte:
Les falta una mirada, un ojo
el otro, aquel que mira diferente
el que puede ver los movimientos del espíritu.
Con el único ojo que les queda sólo pueden ver su propio rostro
nunca el de los demás.
Así van
pequeño
las otras gentes
los pálidos de espíritu.
Y citando a Canales que dice: “los aportes de la teoría del control cultural (…) han sido preferentemente enajenadores del patrimonio histórico mapuche, además de apropiarse la facultad de escribir la historia de este pueblo…” (p 289)
(1) Para los que no trabajan en pedagogía, el curriculum tiene que ver con ese montón de contenidos que nos meten, que nos colocan al frente, que el profesor planifica y expone frente a sus alumnos, dejando un montón de asuntos de suma importancia que - sin lugar a dudas - nos hacen falta para construir un proyecto de vida.
Y NADA MÁS… POR AHORA
Ciertamente cada uno de nosotros, de acuerdo a su experiencia de vida – a sus circunstancias – puede creer o no en la existencia de divinidades que “controlan” nuestra existencia; sin embargo, para mí ellas no logran responder mis preguntas esenciales. Esto me viene ocurriendo desde los 14 años, época en la llegué a la conclusión que digo. Antes de esa fecha no tenía ninguna tranquilidad al respecto.
Eran tantas las preguntas que me hacía y que no encontraban respuesta, ni entre las gentes ni en las divinidades que me habían presentado. Posteriormente, - en parte - la cuestión no ha cambiado: Las divinidades no me han respondido nada.
Respecto al llamado Nguenechen, todo da para pensar que es un invento cristiano católico en su afán por conquistar nuestra espiritualidad, asunto en el que no han dejado de porfiar, pues en la actualidad observo – aún – el empeño de apropiarse de lo nuestro. De nuestro wexipantu, por ejemplo.
Hace un par de años vi, en El Diario Austral de Temuco, la noticia de que una iglesia o parroquia – no recuerdo bien – de Temuco, se aprestaba a realizar la celebración de - lo que en otro tiempo, ellos, porfiadamente quisieron transformar en la cristiana noche de San Juan – nuestro wexipantu.
Nuestra tradición es porfiada y gracias a ello y al trabajo político de muchos/as – en la década del 80 – resurge la celebración del wexipantu, desde una perspectiva para nada cristiana. En buena hora. La iglesia católica o una parte – la más poderosa – de ella no detiene su tarea evangelizadora que ningún mapuche con la identidad intacta les solicitará jamás, por eso no pierde oportunidad para apropiarse de esta fecha significativa. ¿cómo va a ser esto de que los peñis no crean en Dios, no tengan Dios?
Hace unos años trabajé en un colegio cristiano. Fui contratado aún sabiendo mi empleador mi condición de hereje. En muchas ocasiones conversamos sobre la fe, la evangelización cristiana en el continente y entre nosotros los mapuche y de un cuanto hay o había. Un día me di cuenta que el pastor – mi jefe –, a pesar de todo, guardaba la esperanza de que me acercara a su religión, y le hice las siguientes preguntas: ¿es que nosotros los indios de carajo, éramos infelices antes de que llegara el sacrosanto cristianismo? ¿crees tú, de verdad, que estábamos incompletos, por decirlo de alguna manera? ¿acaso no tenemos – los indígenas – una rica vida espiritual? ¿para qué querría yo ser cristiano, si el cristianismo no me ofrece nada que ya no tenga? ¿crees tú que sería mejor profesor, mejor compañero? ¿no es eso, acaso, lo que intento a diario desde mi propio modo de ver el mundo? Mi amigo de esos tiempos – recién iniciándose la transición a la democracia que lejos se encuentra – sonreía afable como acostumbraba, pero con sinceridad. Él es un hombre de fe y confiable, hasta donde recuerdo
Ustedes juzguen y procedan, según el tipo de conciencia que hayan logrado formarse en cien y tantos años de “dominación absoluta” o de invasión chilena.
Para mí, nuestros antiguos tenían una forma de ver el mundo que ha ido modificándose con el paso de los años. En la actualidad, asistimos a una realidad confusa; de ahí, entonces, que me he propuesto exponer este asunto. ¿En qué creyeron exactamente? No lo sé. La memoria es fuerte y frágil. Las generaciones post invasión se han ido muriendo con una carga de vergüenza desconocida y han guardado en su memoria una parte importante del conocimiento. Consecuencia, sin duda, de la obra constructora de la institucionalidad chilena, con el ¿beneplácito?, no, con la complicidad explícita de la cristiandad chilensis. Para mal nuestro, nos han estado matando la memoria. Para bien nuestro, las nuevas generaciones la están reclamando. La memoria es porfiada, como las aguas, como cada componente del cosmos.
Finalmente, mi propósito al crear este blog no es otro que generar una conversación entre aquellos/as que lo sigan. No pretendo convencer a nadie. Cada hombre y cada mujer debe esforzarse en generar las condiciones para ser autónomo/a de pensamiento y de acción. El reclamo de autonomía – en mi opinión – no pasa única y exclusivamente por la reivindicación territorial, sino que principalmente por la reivindicación cultural, de pensamiento y de acción, repito. Si me equivocara es porque – humanamente – existe esa posibilidad.
El tiempo de “descansar” se aproxima cada día más y un hombre – pienso – debe darse el derecho a hablar. Quedará – con toda seguridad – el misterio de lo que inexplicablemente ocurre en nuestro mundo; como por ejemplo, la desaparición de las vísceras del chancho sacrificado durante el machitun de mi tía Rosa, en la breve concavidad de tierra húmeda en un menoko cercano a su hogar, o la “carrera” realizada entre la machi Luisa y el viejo Pascual, en presencia de todos los asistentes a otro machitún.
Hay mucho que pensar.
Imagen: Respaldo de cama (detalle). Trabajo de Lino Raguileo.
Fotografía: Erwin Quintupill. Saltapura, enero 2009.
jueves, 31 de marzo de 2011
MÁS SOBRE EL LLAMADO NGUENECHEN 3
Imagen: Sahumerio.
Fotografía: Erwin Quintupill. Saltapura 31.12.10
En esta oportunidad comparto un extracto de un artículo escrito por Fray Melchor Martínez, publicado originalmente en 1806. Este personaje estuvo entre nosotros como misionero y desde esa condición se interesó por conocer sobre la vida espiritual de los mapuche de entonces. Entrega, también, información de las costumbres que observó. Fray Melchor Martínez, se inclina por considerar que Pillan no es un ser supremo y que probablemente sea una personificación de lo que ellos llaman “el Diablo”.
EL RELATO COMIENZA ASÍ:
El Reyno de Chile, descubierto y conquistado por el año de cuarenta y uno del siglo diez y seis, se halla hoy poblado, y dominado por los Españoles hasta el famoso rio llamado Biobio, que corre de Leste a Oeste, y está sito a los treinta y seis grados de latitud austral, pero desde este Rio hasta el Archipielago de Chiolé, a los cuarenta y dos de latitud, está habitado y poseído de los Indios naturales del país, que han sabido y podido conservar hasta el presente su antigua y natural libertad, a pesar de los valerosos y rapidos esfuerzos y guerras con que por mas de doscientos años casi continuos, o con cortos intervalos, han intentado los Reyes de España sujetarlos a su corona.
La Providencia Divina, incomprensible generalmente al entendimiento humano, en sus designios, nos presenta en este suceso un arcano que nos confunde y se nos haria increible si no lo tuvieramos a la vista, en la conservación de la libertad de estos barbaros, siendo constante que la conquista de estos naturales, que están todavía por conquistar, ha costado a los españoles mas sangre, mas guerras y mas caudales, y mas cuidados que todo lo restante de las Americas que posee el Rey de España.
Fray Melchor Martínez. La Iglesia y las Creencias y Costumbres de los Araucanos en Chile. Santiago de Chile, 1806. En Revista Relaciones, tomo IV, Sociedad Argentina de Antropología, 1944, pp 25.
A PRINCIPIOS DEL SIGLO 17
Cuando se descubrieron los indios de Chile, se hallaban todos en el grado mas remoto de la civilización, que es el de cazadores; pero, en la actualidad se deben considerar las dos Provincias de la cordillera y pie de la cordillera, en el de pastores, con toda propiedad; pues, no conocen otra ocupación que la guarda y cuidado de sus ganados, sin tener habitaciones fijas y permanentes, buscando siempre lugares que les proporcionen frutos silvestres, que es parte de su subsistencia, y pastos para sus ganados, en el que consiste su principal manutención.
Mas adelantados se hallan los de las tres restantes Provincias, aplicados y empleados, aunque con mucha limitación, ademas del pastoreo de sus ganados, al cultivo de las tierras, siembras de trigo, cebada, frijoles, maíz, habas, alberjas y otras semillas, ocupación que los constituye en el grado de labradores.
Estos cinco departamentos no tienen otra en que convenir mas que el idioma, que en todos es el mismo, con pequeñas variaciones en la pronunciación y en algunos terminos, pero, no reconocen gobierno comun que los una y ligue entre si, ni confederación o estatutos generales; ni cada una de las Provincias tampoco forma cuerpo particular, no teniendo cabeza suprema, ni leyes provinciales que los gobiernen y sujeten, antes bien, se hallan separados en muchas parcialidades o reducciones, que están bajo el mando (o mas bien diremos nombre) de un Cacique superior, a quien llaman Apo Guilmen, y este tiene algunos Caciques subalternos, que son cabeza de otras tantas familias o Parcialidades, que se contienen en aquella reducción, que sin duda en su origen debieron ser nueve, según lo expresa la voz Aillareque, que quiere decir nueve Rehues o Parcialidades, mas en el estado presente ya no existen en este pie, contándose en algunas reducciones catorce y dieciseis caciques, y en otras tres y cuatro.
Fray Melchor Martínez. La Iglesia y las Creencias y Costumbres de los Araucanos en Chile. Santiago de Chile, 1806. En Revista Relaciones, tomo IV, Sociedad Argentina de Antropología, 1944, pp 27-28.
…la particular circunstancia en estos de que hablamos, que nacieron, se criaron y viven en la mas perfecta libertad que se ha conocido jamás.
Fray Melchor Martínez. La Iglesia y las Creencias y Costumbres de los Araucanos en Chile. Santiago de Chile, 1806. En Revista Relaciones, tomo IV, Sociedad Argentina de Antropología, 1944, pp 29.
EL PILLAN DE LOS MISIONEROS
Los autores que han escrito historias de este Reino, y las gentes que tienen poco conocimiento de estos barbaros, suelen decir que el Pillán es la deidad de estos indios, pero, nosotros que tenemos experiencia, y razones mejor fundadas y averiguadas, sabemos que no es cierto.
Reconocen los indios al significado de esta palabra Pillán, por toda cosa que a ellos les parece sobrenatural, y así llaman Pillán al trueno, al relampago, al rayo, a la causa de los temblores de tierra, y a cualquiera otro fenómeno pavoroso que no alcanzan a conocer, pero, ellos no le adoran, ni tienen imágenes, ni culto, ni templos, ni Ministros, y ni lo reconocen por Hacedor y gobernador del Universo, ni le piden cosa buena.
Yo he procurado investigar con todo cuidado sobre este objeto, preguntando a los que entre ellos son más racionales, particularmente a los que son cristianos, dentro y fuera de la confesión; pero no saben dar mas razón, sino que el Pillán es un Ente que responde a sus adivinos, y les dice quienes son los Brujos, y cuando más les dá noticia de alguna cosa perdida o robada.
……
Algunos Misioneros son de parecer que este Pillán es el Diablo, a cuya opinión me inclino, sin asegurarlo, después que confesé algunas veces a un adivino que se hizo cristiano (entre otros muchos adivinos que se han convertido) y me refería apariciones de un ente, que por lo común no lo veía, aunque le hablaba, y solamente dos veces se le apareció en figura de India, y le decía que una persona era Bruja.
Esto no obstante, soy muy detenido y poco crédulo en estas materias, por las experiencias de otros muchos casos, que abundan entre estas Gentes, y son citados y creídos sin examen, ni crítica alguna.
También tiene alguna conección el nombre que dan a los volcanes, llamándolos Ruca Pillán, que quiere decir casa de Pillán, pero no sabemos si este nombre lo han aplicado después que los Misioneros les dieron noticia de lo que era Infierno y Diablo.
Fray Melchor Martínez. La Iglesia y las Creencias y Costumbres de los Araucanos en Chile. Santiago de Chile, 1806. En Revista Relaciones, tomo IV, Sociedad Argentina de Antropología, 1944, pp 29-30.
COMPARACIÓN
No se puede negar que el robo, la embriaguez y la ociosidad son vicios que tiene echadas raíces en estos Indios, pero siendo poco menos en aquellos Españoles, no conocen los primeros otras muchas y varias diferencias de pecado.
Algunas especies de lujuria, las intrigas y fraudes del comercio, las blasfemias y juramentos, el poco respeto a la Religion y a sus Ministros, el libertinaje y atrevimientos en materia de fé, con otros muchos vicios de lujo, que se ven en la vida civil, en la cual al mismo tiempo que son mayores las luces es tambien mas grande la malicia, no son conocidos entre estos Barbaros sencillos hasta que las introducen los Españoles.
Fray Melchor Martínez. La Iglesia y las Creencias y Costumbres de los Araucanos en Chile. Santiago de Chile, 1806. En Revista Relaciones, tomo IV, Sociedad Argentina de Antropología, 1944, pp 49.
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