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domingo, 17 de noviembre de 2013

VEA, COMO EN CHILE: AMAMOS AL GRINGO Y ODIAMOS A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS.

Este video es de hace unos años atrás. Se trata de un experimento realizado en la puerta de La Moneda. Interesante, para compartirlo y generar reflexiones necesarias.



"Y veras como quieren en Chile al amigo cuando es forastero.. siempre que sea Europeo, que sea rubiecito y que traiga dinero" (8).--

domingo, 10 de noviembre de 2013

ALEJANDRO STUART


Un hombre excepcional que conocí allá por principios del 2004, en la capital del reyno –al decir de un amigo mío–, cuando Jaime Huenún nos invitó al lanzamiento de “20 poetas mapuche contemporáneos” (LOM Ediciones, 2003). Había gente de “Cultura en Movimiento” colaborando activamente en el asunto y por allí estaba Alejandro.

Nos invitó a su casa y por la noche estuvimos un grupo de poetas mapuche (Lorenzo Aillapan, Graciela Huinao, Leonel Lienlaf, Emilio Guaquin, Bernardo Colipan, Víctor Cifuentes, Paulo Huirimilla, Jaime Huenun, Maribel Mora y yo) disfrutando de una cena y de harta conversación. Aprovechó este amigo la ocasión para hacernos algunas fotografías. Por la tarde nos estuvo haciendo otras más personales y de estudio, a propósito de un proyecto con el Sello Alerce que no llegó a concretarse. (Grabamos – en estudio – unos cuantos poemas, con la idea de editar un CD).

Le perdí la huella durante unos cuantos años, hasta que mi peñi Victor Cifuentes me dio la noticia de que estaba en lo Temuko. Hasta su “casa-sede” en calle Carrera llegué un día. Allí le estuve esperando un rato. Apareció lentamente desde una micro. De inmensa humanidad, de mirada grave a ratos, aunque la mayor parte del tiempo iluminada con una sonrisa acogedora. Apasionado, vehemente el hombre.

Me contó que cargaba con un cáncer de mierda; pero, que con el uso permanente de una planta que se encargó de regalar a los cuatro vientos, logró contenerlo e incluso disminuir el tamaño del tumor de carajo. Lo contó como quien habla de un resfriado porfiado, y yo – por cierto – sentí algo extraño, porque por primera vez alguien me hablaba de la Dormida del modo que yo la miraba o la siento.

Me fui enterando de sus andanzas, de su activa participación en lo social-político-cultural-vida, y sentí una envidia silenciosa por su energía interior que contrastaba con la lentitud de sus pasos. Parece que no había actividad alguna en que no estuviera Alejandro con su cámara, registrando el momento para enviarlo a los cuatro puntos cardinales.

En la última ocasión que le visité, me recitó varios poemas y me entregó copia de unos cuantos. Hay en esos versos una proximidad con la poesía popular chilena indesmentible. Alejandro fue uno de ellos en el tiempo actual. No eran décimas; pero, eran tan cercanas a las de la vieja “Lira Popular”.

Un día llegué a su casa con un pedido. Le solicité que fotografiara algunos de mis trabajos en telar. La idea era cautivarlo y que un día llegara a mi casa-taller para que registrara el proceso que realizo con las artesanías y mis tapices. Finalmente, hicimos un xafkintu: él me hizo las fotografías y yo le hice un sujetador de guitarra con los colores que eligió. Confidenció que era un regalo para un amor de ahora. Ojalá que aquella persona haya quedado contenta con el obsequio de su enamorado. Ojalá que Alejandro haya tenido la dicha de su compañía.

En la última visita intercambiamos música. Le llevé una colección como de cuarenta discos de Nina Simone y él me entregó varios de Amparo, otros de Carlos Mejía Godoy, discursos del Che, de Allende, trovadores recientes y algo más.

Hubo una ocasión en que soñó con Nina, me contó un día. Él iba saliendo o algo así de la casa de sus padres en Vilcún y se encontró con ella. Conversaron y le dio a entender o le propuso que se dedicara a trabajar con los más jóvenes. Después de eso realizó un cambio en la forma de su trabajo que no en el fondo. Así me explicó su quehacer cotidiano de esta última etapa.

Tenía en la pared un xariwe masculino. Nunca antes he visto uno semejante. Me contó que se lo habían regalado. Quedamos en que me facilitaría una fotografía del objeto, con la idea de hacer una reproducción. No se llegó a concretar.

Así es la vida, una especie de sueño encantador y matices de pesadilla en ocasiones. Lo bueno es que cuando se ha vivido unas cuantas decenas de años, uno comienza a mirarla con simpatía y sin la ansiedad de los años nuevos. Pensaba visitarlo luego; pero, todo ha quedado en pausa. Hace un par de días vi en Internet una carta de Alfredo despidiéndolo. Estuve en una tocata que la Biblioteca Mapuche (Temuco) hiciera en su memoria y sentí que Alejandro ha de estar tranquilo, porque “más sabe el Diablo por viejo que por diablo”.

Un abrazo por la eternidad a este peñi adoptado por nosotros los “indios de carajo”.

07.09.13

lunes, 16 de septiembre de 2013

CHILE: LOS 40 AÑOS Y TAMBIÉN LOS 132, LOS 203 Y LOS 11


En estos días se ha levantado con fuerza todas las atrocidades relacionadas al golpe de estado chileno, sin embargo, los actos de corrupción y saqueo no han sido tratados y los principales responsables de dicha intervención continúan en impunidad. Hasta el “Mamo” Contreras salió hablando, pero los conspiradores siguen en silencio. Pero,  más allá del golpe de estado de 1973 bueno es mirar también el contexto de  historias de genocidio, de ataques bélicos y de conspiraciones perpetuados desde el estado en su devenir en el marco de estos 203 años de “Chile”, los 132 años de invasión al Wallmapu y los 11 años de ataques orquestados a las movilizaciones Mapuche donde se vuelven a repetir los mismos conspiradores del golpe.
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EL GOLPE DE 1973: LOS 40 AÑOS
El “Mamo” Contreras, el que fue designado por Augusto Pinochet como jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), cargo a través del cual dirigió una serie de actividades de represión política (incluyendo tortura, secuestro y asesinato) a los opositores del régimen y que por dichas violaciones a los derechos humanos, fue condenado a cadena perpetua, salió hablando en “exclusiva” en una entrevista realizada por el canal CNN – Chile momentos antes de cumplirse un nuevo aniversario del Golpe.
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Paradójico que esta calaña de sujetos tenga tribuna donde por supuesto, este ex oficial salió al paso con soberbia, tratando de esconder su cobardía y deshonra, no como oficial, sino como ser humano, sin ningún tipo de arrepentimiento ni acto que contribuya al respeto de quienes fueron víctimas de la dictadura. Una amiga lectora, Marisol, describió de mejor forma su postura “Sórdido, trucho, miserable, mal parido, deshumanizado, ignorante, sinvergüenza, careraja, indecente, mentiroso……ASESINO…”
Sin embargo, más allá del efecto mediático a estas miserias humanas así como lo tuvo tiempo atrás el “guatón Romo”, la cobardía también se esconde en las profundidades del capital. Mientras sectores políticos conservadores avanzan en reconocer las atrocidades e incluso pedir perdón, grupos conspiradores, responsables directos del golpe de estado en Chile para el correspondiente saqueo del País guardan absoluto mutismo, como es el caso del empresario Agustín Edwards dueño del diario el mercurio y su cadena de diarios del holding Emol. En efecto, la portada de su principal diario no tuvo alusión alguna al golpe este 11 de septiembre.
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Agustín Edwards, según develan numerosas fuentes, junto a otros sectores empresariales, hiper ideologizados, conspiraron para que Richard Nixon, la CIA y todo el aparato represivo y de inteligencia de Estados Unidos de la época intervinieran en Chile: Lo hicieron y pusieron a la cabeza a Augusto Pinochet Ugarte, con todos los poderes y atribuciones.
En este contexto, no es posible desprender el golpe de estado con los principales grupos económicos beneficiados por la dictadura militar en la industria energética, minera, forestal y bancaria, como tampoco la fortuna del dictador. Según el autor del Libro “Pinochet, el gran comisionista”, la riqueza del dictador superó los 29 millones de dólares, pero hay voces que dicen que esta suma es muchísimo mayor: departamentos en Valparaíso, Reñaca, Iquique, Santiago, propiedades en el Molocoton, Parcelas en Quintero, autos, entre otros. ¿Fortunas propias que se ganan en una carrera militar y de servicio a la “patria”?
pinochet
De acuerdo a los informes de la Comisón de Verdad y Reconciliación (Informe Rettig) y la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura (Informe Valech), la cifra de víctimas directas de violaciones de los Derechos Humanos en Chile, ascendería, al menos, a unas 35 000 personas, de los cuales unos 28 000 fueron torturados, 2279 de ellos ejecutados y unos 1248 continúan como Detenidos desaparecidos. Además unas 200 000 personas habrían sufrido el exilio y un número no determinado (cientos de miles) habría pasado por centros clandestinos e ilegales de detención.

LA INVASIÓN BÉLICA DEL ESTADO CHILENO A WALLMAPU: LOS 132 AÑOS
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En términos generales la invasión bélica se perpetúa en el año 1881 y previo a esto una serie de “intelectualidad” influyente en el estado chileno conspiraba para animar el asalto al territorio al sur del Bio Bio que era parte del Wallmapu (País Mapuche) y que en el lado oeste de su territorio se denomina “Ngulumapu” donde existía autónomamente toda una organización social, política, cultural, espiritual, filosófica propia.
Uno de los que llamaban a invadir era el Mercurio de Valparaíso quien ya señalaba en el año 1859 “Los hombres no nacieron para vivir inútilmente y como los animales selváticos, sin provecho del género humano; y una asociación de bárbaros, tan bárbaros como los pampas o como los araucanos, no es más que una horda de fieras, que es urgente encadenar o destruir en el interés de la humanidad y en el bien de la civilización”(…) “raza soberbia y sanguinaria, cuya sola presencia en esas campañas es una amenaza palpitante, una angustia para las riquezas de las ricas provincias del sur”.
En el año 1868, Benjamin Vicuña Mackenna, intelectual chileno y post candidato a la presidencia en un primer discurso sobre la pacificación de la Araucanía, indicaba:  ”El indio, no es sino un bruto indomable, enemigo de la civilización porque sólo adora los vicios en que vive sumergido, la ociosidad, la embriaguez, la mentira, la traición y todo ese conjunto de abominaciones que constituyen la vida salvaje…”
La llamada ocupación de la Araucanía o Pacificación de la Araucanía, zona ubicada entre los ríos Biobío, por el norte, y Toltén, por el sur— fue una invasión bélica y usurpación de los territorios del Pueblo Nación Mapuche que se concretó en términos generales en 1881, cuya acción de planificación se inició  durante la presidencia de José Joaquín Pérez Mascayano, y que se prolongó bajo el gobierno de Domingo Santa María González, concretizando una acción genocida cuyo proceso fue encabezado bajo el mando del coronel Cornelio Saavedra.
Al respecto existen múltiples registros históricos, principalmente de religiosos de la época,  sobre las atrocidades cometidas, verdaderas masacres perpetuadas en contra de diversas poblaciones Mapuche territoriales que venían desgastadas a causa de la resistencia por siglos a los intentos invasivos  de la corona española sumándose a esto la incorporación de modernos armamentos al ejército chileno, causando una confrontación desigual.
La mayoría de estos terrenos saqueados por el Estado, fueron entregados a colonos europeos; militares chilenos; fundación de fuertes, poblados y parques nacionales en medio del inicio de un largo avasallador proceso de “sometimiento”, generando reduccionismo, empobrecimiento y éxodo progresivo de la población rural.
Gran parte de estas tierras, incluso de aquellas que formaban parte de la reducción de las comunidades, hoy están en manos de grandes empresas transnacionales y grupos económicos. Es así, como el Estado chileno, desde el año 1975 en plena dictadura militar, permitió la expansión de monocultivos forestales de empresas madereras en los territorios reivindicados por el Pueblo Mapuche. Asimismo, se amplía la enajenación de recursos naturales y la multiplicación de diversos proyectos industriales de tipo energético y de monocultivos.

LA OPERACIÓN PACIENCIA: LOS 11 AÑOS
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Si bien, las acciones de violencia desde el estado y sectores privados a las movilizaciones Mapuche han estado presentes en todo el devenir histórico luego del acto de genocidio o masacre estatal de la llamada pacificación de la Araucanía, hace 11 años se orquestó una acción conjunta de sectores privados e instancias represivas y de inteligencia del aparato público tendiente a una “abierta cacería” de líderes, luchadores y activistas Mapuche en procesos reivindicativos de derechos, principalmente territoriales. En esta “operación” que luego trascendió que tenía como nombre “Paciencia”, nuevamente aparece el nombre del conspirador y golpista, Agustín Edwards en el rol que le compete a sus medios informativos y a la fundación paz ciudadana.
Siguiendo la línea de la escuela de las américas donde penetraron  acciones de grupos mercenarios como los de seguridad de empresas forestales que  incluye como cabecillas a ex integrantes de la CNI como Alfredo Rodríguez y la ex empresa “Ossepar” durante los 90 e inicios de los dos mil, es a partir del asesinato del joven Mapuche Alex Lemun en Noviembre del 2002 donde comienza a gestarse el plan de operación “Paciencia”.
Dicho plan, según reconoció agentes estatales en el periodo de Bachelet, articuló a diversos servicios de inteligencia en Chile, de las policías, del Gobierno y con seguridad el de los sectores empresariales, destinada a desarticular a Comunidades Mapuches en proceso de reclamaciones de Tierras ancestrales a través de la represión y/o coaptación y/o cizañas, como asimismo, de hostigamiento, persecución, violencia, criminalización-judicialización en contra de integrantes de la organización Coordinadora Arauco Malleco.
En este contexto, para nadie es un misterio que Agustín Edwards, con su origen golpista  y acostumbrado a las conspiraciones y promover las violaciones a los Derechos Humanos y de esconderse y no dar la cara, ha sido parte activa en fomentar la criminalización a quienes luchan por sus derechos, calificándolos de “terroristas” y violentistas”. Edwards encabeza la Fundación Paz Ciudadana, instancia que aglutina a los principales grupos económicos de Chile como los Matte, Angelini, Luksic en materias de “seguridad nacional”, donde se definen políticas de seguridad del País y además, donde los Gobiernos han ido a definir  políticas en ese sentido.
Desde el impulso del plan de operación paciencia, además de Lemún, han sido asesinados: Jorge Antonio Suárez Marihuan (2002), Julio Alberto Huentecura Llancaleo (2004), Xenón Alfonso Díaz Necul (2005), Juan Lorenzo Collihuin Catril (2006), Matías Valentín Catrileo Quezada (2008), Jhonny Cariqueo Yañez (2008), Jaime Facundo Mendoza Collio (2009), Rodrigo Melinao (2013)
Cabe mencionar que los medios informativos del Diario El Mercurio han sido letales y determinantes en promover el horizonte cognitivo de la opinión pública, donde para muchos aún, sus noticias, aparecen para el ciudadano como una verdad absoluta.
En este sentido, como en otras ocasiones se ha señalado, el tratamiento que el pueblo Mapuche recibe, resulta una de las mayores barreras que evitan su convivencia armoniosa con la sociedad chilena y en el caso puntual de estos medios escritos han servido además como instrumento constante para formular la cara política e ideológica de una dominación en sus distintas fases de expansión. Las permanentes noticias sobre la “violencia y terrorismo Mapuche”, que aunque luego resulte que los Mapuches no han sido los responsables o impulsores directos de los hechos relacionados, su relación, convertida ya en uso, acaba provocando una asociación terminológica Mapuche ­ terrorista, dañando enormemente, bajo el silencio y complicidad de diversos sectores políticos en Chile. Sobre esto, hay diversos registros que incluso, han sido extendidos a organismos internacionales de Derechos Humanos.
Ojalá el hijo de Agustín, Cristian Edwards, quien también está en la prensa y dice que “es más social”, no siga el mismo camino de miserias, conspiraciones, abusos y violaciones dejado por su padre.

LA LLAMADA INDEPENDENCIA DE CHILE: 203 AÑOS
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La celebración que desde el poder se promueve por los 203 años es para festejar a un estado patriarcal, genocida, explotador, colonialista, unicentrista, etnocentrista, capitalista mercantil, antidemocrático, oligárquico, policial, bélico-militar lo que para nada es el reflejo verdadero de los Pueblos que conviven en este País llamado Chile, quienes en su gran mayoría han tenido que soportar el fomento de las desigualdades sociales, exclusión, avasallamiento, discriminación y racismo.
Pero más allá de esa realidad, Fiestas Patria es sinónimo de empanadas, vino tinto, juegos típicos y cueca, donde una mayoría celebra y se siente más cercana con la simbología sin rebuscar mayormente sobre los cimientos y verdaderos significados. Es un sentimiento – emoción que aflora más que conocimiento y momentos que se entremezclan.
Según todas las fuentes, el Chile del siglo 19 tenía como gran e inmensa mayoría de población la vida rural campesina, la que ha venido progresivamente desapareciendo hasta el día de hoy. Allí en el seno del campo principalmente, tenía varias instituciones sociales, culturales, populares como la “chingana” y lo que queda de alguna manera de eso, es lo que se conoce en el presente como ramadas.
Más allá de celebraciones por este 18, hace recordar los orígenes y desenlaces estatales con situaciones de fondo como las sistemáticas violaciones a los DDHH que se han venido cometiendo en todo el devenir histórico del estado chileno, desde su origen, como la traición y asesinato del rebelde Manuel Rodríguez (1818) en los inicios de la llamada “independencia”; O Desde la invasión al territorio y masacres al Pueblo Mapuche a finales del siglo 19 y parte del siglo 20; La facilitación estatal para el genocidio de pueblos indígenas australes (Kawaskar y Selknam); La matanza de la Escuela Santa María de Iquique con el asesinato de trabajadores de las salitreras y sus familias (1907); La masacre de Ranquil (1934); La masacre del seguro obrero (1938); el mismo golpe de 1973 arrojando una serie de detenidos, desaparecidos, ejecutados, violentados por poderes fácticos, siendo varias las situaciones que se han proyectado más allá de la Dictadura militar y que se han venido reproduciendo en los gobiernos civiles de la concertación y en el de ahora de la Alianza.
Una seguidilla de historias estatales de sangre, masacres, abusos, conspiraciones e intervenciones, impulsadas en su totalidad por oligarquías que en la mayoría del tiempo de “independencia” han venido controlando el estado para sus haberes.
Comúnmente, en estas fechas de celebraciones, la historiografía define este período como aquel comprendido por el establecimiento de la Primera Junta Nacional de Gobierno (el 18 de septiembre de 1810) y la abdicación de Bernardo O’Higgins al cargo de Director Supremo (el 28 de enero de 1823). Este periodo es además subdividido en tres etapas que se denomina: la llamada Patria Vieja (1810 a 1814), la Reconquista o Restauración Monárquica (entre 1814 y 1817) y la Patria Nueva (de 1817 a 1823).
A propósito, cabe recordar que en septiembre del 2010 salió a la luz una carta que estuvo todo ese tiempo oculta, donde O”Higgins, el Director Supremo, con investidura oficial, a través de una carta, hizo un reconocimiento de la Independencia de la Nación Mapuche y la menciona como diferente. “Araucanos, cunchos, huilliches y todas las tribus indígenas australes: ya no os habla un Presidente que siendo sólo un siervo del rey de España afectaba sobre vosotros una superioridad ilimitada; os habla el jefe de un pueblo libre y soberano, que reconoce vuestra independencia, y está a punto a ratificar este reconocimiento por un acto público y solemne, firmando al mismo tiempo la gran Carta de nuestra alianza para presentarla al mundo como el muro inexpugnable de la libertad de nuestros Estados”. La carta tiene como fecha sábado 13 de Marzo de 1819.

Por Alfredo Seguel

FUENTES INFORMATIVAS RELACIONADAS

Presentan primera querella criminal contra Agustín Edwards /http://mapuexpress.org/presentan-primera-querella-criminal-contra-agustin-edwards/

ESPECIAL: 40 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO EN CHILE – MAPUEXPRESS INFORMATIVO DESDE WALLMAPU / http://mapuexpress.org/especial-40-anos-del-golpe-de-estado-en-chile-mapuexpress-informativo-desde-wallmapu/

Crímenes de Lesa Humanidad: La querella por el golpe militar de 1973 – Chile /http://mapuexpress.org/crimenes-de-lesa-humanidad-la-querella-por-el-golpe-militar-de-1973-chile/

Agustín Edwards Eastman, el Golpe de estado en Chile y las Violaciones a los Derechos Humanos – Selección informativa / http://mapuexpress.org/agustin-edwards-eastman-el-golpe-de-estado-en-chile-y-las-violaciones-a-los-derechos-humanos-seleccion-informativa/

Chile: El asesinato de Matías Catrileo: Plan de Operaciones encubiertos de un estado siniestrohttp://servindi.org/actualidad/opinion/21054

Los golpes del GOPE en pseuda democracia / http://www.g80.cl/noticias/columna_completa.php?varid=5688

Pueblo Mapuche en El Mercurio: Racismo, discriminación y Maquinación noticiosa del Mercurio / http://www.mapuexpress.net/content/publications/print.php?id=2501

CHILE y el 18: Entre Independencia Oligárquica y la Chingana Popular /http://www.mapuexpress.net/content/news/print.php?id=7483

IDIOSINCRASIA ESTATAL CHILENA EN EL DEVENIR HISTÓRICO FRENTE A LA EXISTENCIA MAPUCHE / http://www.mapuexpress.net/content/news/print.php?id=5152

WALLMAPU: ENTRE LA AUTONOMIA Y EL COLONIALISMO /http://www.mapuexpress.net/content/publications/print.php?id=2900

viernes, 13 de septiembre de 2013

A 40 AÑOS, MÁS QUE NUNCA, ELIJO EL IMPERDÓN

Por Victoria Aldunate

Esta correría de perdones a 40 años del golpe fascista suena más a pechoñería que a terapia y huele a su mierda. Es un perdón facineroso muy bien guiado por el circo electoral que se nos viene.

En lo personal no les perdono los champañazos mientras nos perseguían, tampoco  la delación y el silencio cuando nos allanaban, ni las sonrisas mientras se llevaban a los vecinos que devolvían acribillados. Eso y más perpetró mis cicatrices.
La memoria del Imperdón no es simbólica, relativa ni diversa. Es corporal, material, concreta. Y no es interpretable…
¿Qué interpretación podría dársele a las violaciones con ratas y perros, a las quemaduras de cigarrillo en el cuerpo, a cuerpos engrapados, a la corriente en los genitales, en la boca y los oídos, a colgar por horas al torturado de manos y pies amarradas, a sumergirles en líquidos podridos y en excrementos, a gente lanzada desde helicópteros viva o muerta, a secuestros de guaguas, a mujeres a la que hicieron abortar a golpes…?...
Eso no fue relativo. Es biografía y geografía concreta.
La herida fascista se lleva en el cuerpo y es territorial. Es una herida memorial de crímenes, resistencia y rebeldía.
No vamos a perdonar a nombre de quienes quedaron congelados en unas fotos que preguntan DONDE ESTÁN…
¿Perdonar como si pudiésemos detener sensaciones, emociones, sentimientos de todo un pueblo en revolución que fue truncado con metrallas?
¿Cómo perdonar cuatro décadas neoliberales cuando hasta jóvenes en lucha aprendieron a hablar en difícil desde el tullido escalón de clase que ganan con todo ese crédito que pagarán de por vida y que les ha servido para que parezca que ya no son de la pobla… Si jóvenes que siguen en la pobla utilizan el 11 sin detenerse ni un segundo en la memoria?...
Hubo un tiempo en que la población, la Toma, no fueron vergonzosas sino dignas. Sin pavimento, pero bien caminadas por la educación popular que no tenía giro comercial ni nombre institucional de ONG, ni personalidad jurídica. Tampoco cundían los créditos y menos los malls.
Tengo grabada una memoria de debates entre políticos que no eran melosos y domingos de trabajos voluntarios contra la sedición. Es una memoria de construcción para devenir a otro lugar. No sé si anunca jamás o a un socialismo más utópico que real, pero lo que sí sé es que no fue para venir a dar a este E$tado de Dere$ho del terror disfrazado.
He nutrido mi memoria con la de otras un poco más viejas y sé que las más jóvenes se nutren con la nuestra. No hay que haberlo vivido para entender que esa construcción política ni en sus peores pesadillas imaginó la población neoprenera -ahora pastabasera-, que de revoluciones mutó en negaciones y carteles de la droga. Nunca planeó la miseria disfrazada de créditos, ni deseó a sus niños y niñas una infancia con la bolsa de neoprén inflada en la cara, y jamás hubiera soñado con su hombre nuevo, individualista, aspirante a una clase media arribista, que de tantas frustraciones, terminaría en un ruco fumando pasta base, dolorosamente aislado.
“Apagón cultural”, le llamaron en un tiempo a este espanto desatado. Comenzamos a vivir en un país en que hasta “La novicia rebelde” fue censurada. Me acuerdo que el desenlace editado por los sirvientes televisivos de los milicos, dejó pasar sólo hasta la escena en que Julie (Andrews), la monja enamorada y Cristopher (Plummer), el antifascista barón que se negó a izar la bandera nazi, se besaban por primera vez. Cortaron cuando la novicia, el barón, los niños y niñas, burlaban a la Gestapo bailando y cantando. Supe cómo terminaba esa película sólo un par de décadas más tarde porque fueron 17 años en que ya no estaba para historietas. Eso se había quedado enterrado junto con los libros que hubo que esconder. Se había quemado en las piras de sueños brujos que nos destruyeron en cada allanamiento. Se había muerto junto con las mascotas que nos acribillaron. Había desaparecido como los compañeros, las jóvenes rebeldes y los niños cuyos cuerpos aún no se sabe DÓNDE ESTÁN, o cuyos restos yacen momificados.
Colocada ya la bandera nazi en versión criolla por 17 años en $hile, ésta ha seguido izada por otros 23. La gran entrega a los mismos que fraguaron el golpe, fue máxima. Muchos chiquillos y chiquillas que de patear piedras habían pasado a prepararse para la autodefensa ante la tortura, fueron avisados de que se cancelaba el legítimo derecho a la rebelión porque una farsante alegría negociada ya venía.
Las cicatrices nos recuerdan quiénes somos cuando la geografía intoxicada, lo niega, cuando nuestra biografía las borra. Adentrarse en ellas, bucearlas…
El Imperdón no es un gesto o pura testarudez, es un proceso de memoria. Las mujeres abusadas organizadas en autoayuda colectiva han hecho ese camino en distintas partes de la tierra. Muchas han decidido no perdonar, han sanado y nos han regalado esa sabiduría a otras sobrevivientes. (Hay mucho que aprender de las mujeres en comunidad).
No perdonar ni coquetear con la hipocresía puede conservarnos la dignidad en vez de hacernos vivir en la constante humillación. El Imperdón puede confrontar la negación que se toma nuestro territorio y salvar nuestra biografía y su legítimo derecho a la rebelión.
El Imperdón es memoria, cuerpo, acción colectiva. Es reconocer que el Golpe quebró el territorio, que está latente (late), que aparece siempre y de manera errática porque se ha intentado borrar su depredación. Sólo reconociendo y reconociéndose, se descubre el verdadero impacto, el grado de devastación y a la vez la capacidad de resistencia que tenemos. Es no avergonzarnos de haber sido víctimas y saber que no es todo lo que somos. Es restituir la biografía y la geografía de quien sea que seamos desde lo íntimo, lo personal y lo público… ¿Quiénes somos? Se puede descubrir, crear y re crear sin aterrorizarnos. Nos han diseminado, pero hemos sido pueblo resistente. A pesar de los pesares, somos sobrevivientes.
Puede ser notablemente restaurador el camino del imperdón. Es un proceso que hay que hacer para saberlo. Yo elijo el Imperdón.
victoria aldunate morales
feminista autónoma wallmapu
memoria feminista

domingo, 18 de agosto de 2013

RACISMO Y JUSTICIA CHILENA

POR Comunidad de Historia Mapuche

Nuestro küme mogen (vida buena), modelo de vida mapuche, supone desarrollar, alcanzar y mantener un equilibrio y bienestar a nivel individual y colectivo en las diversas esferas de nuestro ser: espiritual, sicológica, biológica y comunitaria. Constituye un ideal que no siempre se puede lograr, más aún cuando a raíz de nuestra condición de pueblo subordinado y colonizado, existen determinantes sociales, culturales, estructurales e históricos que conllevan un weza mogen (mala vida). En estas condiciones, se torna complejo y hostil vivir de acuerdo a valores y principios propiamente mapuche, a raíz de los estigmas racistas con que la mayoría de éstos son representados, debido a los quiebres y desarraigos con nuestra territorialidad producto del despojo histórico y actual, los que también han conllevado al desmembramiento familiar y comunitario.

Desde una perspectiva mapuche profunda, los lugares y espacios son determinantes para la existencia humana. Conocer sus ciclos y sus potencialidades energéticas es de fundamental importancia. Bien lo han venido practicando nuestros ancestros y nuestras familias, quienes sabían dónde instalarse para vivir, sembrar, intercambiar, efectuar ceremonias y reunirse. Hoy en día, pasar a llevar los espacios, sobre todo aquellos más delicados y dotados de ciertas potencialidades energéticas, de uso medicinal y religioso, implica una transgresión grave (yafkan), que al no ser remediada conlleva serios desequilibrios a la persona, la familia e incluso a la comunidad en su conjunto. La manifestación de estos desequilibrios se expresa generalmente en términos de mapu kuxan (enfermedad provocada por las fuerzas espirituales que habitan en el territorio).

Los desequilibrios que acarrea el mapu kuxan son diversos y pueden somatizarse a través del decaimiento, somnolencia, ansiedad, la pérdida de la visión, fuertes dolores abdominales, fiebres o trastornos del sueño. Síntomas que se exacerban con el consumo de alcohol u otras drogas, pudiendo generar severos cuadros de depresión, sicosis, paranoia y violencia. Las personas que poseen un mapu kuxan habitualmente escuchan voces, tienen visiones, pierden la memoria, presentan convulsiones y taquicardia. Estos síntomas pueden ser permanentes, pero también manifestarse durante lapsus de tiempo interrumpidos. Las consecuencias son múltiples, pues traen consigo el deterioro de las relaciones sociales, la perdida de la capacidad de sociabilidad y en los casos más extremos el suicidio o el homicidio. Frente a esto la medicina mapuche brinda la posibilidad de tratamientos largos, centrados en la persona, pero haciendo partícipe al grupo familiar en su conjunto, como también a una parte de la comunidad.

Es en este marco de análisis sociocultural mapuche que nos interesa contribuir con una breve reflexión del caso de femicidio cometido en la región de la Araucanía por Moises Maliqueo Quidel, a propósito del abordaje que la justicia chilena ha efectuado recientemente. Maliqueo Quidel es mapuche oriundo del territorio de Xuf Xuf, quien asesinó a su pareja Rosario Sandoval Mariano de 50 años de edad en Julio del año 2012. Nuestro interés no es justificar el asesinato o la violencia intrafamiliar mapuche desde argumentos culturalistas e invocando el Convenio 169, pues estamos lejos de posicionarnos desde allí en este lamentable y doloroso caso. Por el contrario, nos abocamos a evidenciar la naturaleza racista y colonialista de la justicia chilena, expresada en el tratamiento del femicidio. Al observar y analizar el juicio, lo que queda en evidencia es la vitalidad y reproducción de una superioridad racista del derecho positivo que ha sido avalado por la opinión de psiquiatras. En los cuales se evidencia la ausencia de formación en el sistema médico mapuche o la salud intercultural, desechando de plano cualquier argumentación sociocultural que posibilite una comprensión, evaluación y juicio en términos más justos y atendiendo a la complejidad de las variables y determinantes que inciden en lo sucedido y las implicancias que esto puede conllevar a mediano y largo plazo.

Desde el punto de vista del especialista en salud mapuche, machi, a quien se solicitó una evaluación desde Tribunales, Maliqueo es un kuxanche (persona enferma). En el diagnóstico le fueron detectadas dos enfermedades: un re kuxan (enfermedad de origen biológico) y un mapu kuxan que se genera básicamente por “energías que existen en la tierra, se acercan a la persona y comienzan a debilitar su espíritu” (entrevista TV2 Víctor Caniullan, 09/08/2013) afectando el cuerpo, el comportamiento y la integridad del enfermo. Contrario a este examen, los peritos psiquiatras emiten un diagnostico que señala que el acusado no padece de enfermedad mental alguna que le impida tener conciencia de lo que hace. Este último diagnóstico es el que finalmente ha sido validado en tribunales, en desmedro del efectuado por el especialista mapuche. Al respecto, también el fiscal Pino sostuvo enfáticamente en entrevista al Diario Austral de Temuco: “Nosotros creemos que podemos acreditar que mediante la prueba que cuenta el Ministerio público, especialmente con el peritaje psiquiátrico que se le realizó al imputado, de que él no se encontraba en ninguna de esas condiciones” (09/08/2013).

El hecho descrito demuestra una vez más un abierto racismo institucional hacia los mapuche, como hacia nuestro conocimiento médico. Poniendo al descubierto la violencia simbólica que hace parte en el actuar de las instituciones estatales y donde se reproduce una relación de dominación-subordinación intelectual, jurídica y política contextualizada en una situación de subordinación histórica que permea la globalidad de las relaciones en que se inscriben e interactúan las personas mapuche.  La práctica de la violencia no sólo se visibiliza en actos materiales, sino también en ejercicios ideológicos encarnados en la institucionalidad pública chilena y manifiestos en diferentes actos de negación, marginación, desacreditación, ridiculización, demonización de prácticas, conocimientos y creencias.

La presencia del racismo colonial en tribunales de justicia chilenos son públicamente conocidas y documentadas, y en la actualidad se expresan abiertamente tanto en la criminalización de la protesta social, como en el tratamiento de diversas causas judiciales que involucran a personas mapuche. Se trata de un racismo que se expresa desde la aplicación de leyes de excepción que no son aplicadas a otros “ciudadanos chilenos”, en la ausencia de un debido proceso en causas que se enmarcan en la protesta social, hasta en la cotidianeidad de las salas de tribunales donde la corporalidad y la gestualidad se muestran decidoras de condenas previas a las sentencias. El tono fuerte y prepotente, la interrupción, el trato hostil, las miradas, como también la desestimación a priori de cualquier argumentación que permita comprender y evaluar las causas desde una perspectiva mapuche o intercultural.

De la misma forma en que lo son el afecto o la solidaridad, la violencia también es parte de la vida comunitaria mapuche. Las determinantes son diversas, sin embargo un elemento estructural es el trauma colonial e histórico que produjo la subordinación mapuche al Estado, vinculado al racismo, el despojo, el desmembramiento familiar, el empobrecimiento, la marginalidad, la introyección de sentimientos de inferioridad en diversas generaciones mapuche producto de la discriminación cotidiana y que decantan en el consumo de alcohol y otras drogas como formas para evadir los sentimientos de angustia y descompresión social, etc. El abordaje de esta realidad es un desafío pendiente para los y las mapuche, que nos interpela a desarrollar un proceso de descolonización desde la cotidianeidad de nuestras prácticas, pero que se torna complejo debido a que en no pocas ocasiones la intervención y tratamiento que realizan instituciones estatales en su propósito de “ejercer justicia” y “protección”, deviene en la reproducción de la violencia en el ámbito cotidiano debido a la ignorancia con que a veces operan sus especialistas.

En algunos países de América latina se está avanzando en la recreación y revitalización del derecho propio de los pueblos indígenas, haciendo uso del Convenio 169 de la OIT y abriendo espacios para la utilización de categorías y el ejercicio de justicia desde los propios sistemas normativos indígenas que se reactualizan y articulan bajo formas de interlegalidad con el sistema hegemónico del Estado. Estas experiencias y procesos sin duda están llenas de contradicciones, que provienen del estatus subalterno que aún mantienen los sistemas normativos y de justicia indígena en relación al estatal hegemónico; como también del rediseño neoliberal del Estado donde los pueblos indígenas y la sociedad civil se ven obligados a asumir responsabilidades que antes lo eran de las instituciones estatales, mientras sus prácticas culturales y territorios se transforman en mercancías que deben insertarse en los mercados nacionales y globales. No obstante lo anterior, experiencias y procesos como éstos en Chile ni siquiera son objeto de debate, lo cual se torna preocupante no sólo por razones de reivindicación de derechos colectivos indígenas, sino también por las posibilidades que un debate en esta línea podría abrir para el abordaje de problemas que se viven en las familias y comunidades indígenas en contextos urbanos y rurales, como son la violencia intrafamiliar o patriarcal. El Convenio 169 o la Declaración ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas proporcionan un marco jurídico para el reconocimiento de las prácticas, conocimientos y sistemas normativos indígenas, sin embargo en la justicia chilena prevalece la superioridad colonialista del derecho positivo, y la disposición racista de no pocos jueces como se evidencia en el caso del juicio a Maliqueo cuando se inferioriza la labor de los especialistas indígenas y por consiguiente se subalterniza el conocimiento médico mapuche.

Debemos recordar que las enfermedades, su conceptualización, análisis y abordaje son constructos sociales, por tanto difieren de una sociedad a otra, al tiempo que están permeadas por relaciones históricas y de poder que explican el por qué se legitiman unos abordajes respecto de otros. Lo cual se deja entrever en el abordaje racista institucional de los tribunales en este caso, donde se evalúa con preceptos teóricos hegemónicos situaciones de origen socioespiritual y de determinación distinta.

Todo indica que, como se ilustra en este caso, la apertura de espacios para la expresión de consideraciones socioculturales a través de la participación de especialistas mapuche en los juicios o de peritajes culturales elaborados por antropólogos, se encuentra lejos de tener una incidencia significativa en la comprensión de las causas y las sentencias. Lo que demuestra cómo la interculturalidad funcional que ponen en marcha los poderes del Estado, no es más que el reacomodo del viejo racismo colonial que hoy en día se reactualiza mediante el reconocimiento superficial de la diferencia cultural, cosificándola y folclorizándola para ser nuevamente inferiorizada frente a la supremacía de los sistemas médicos, jurídicos y de conocimientos hegemónicos.

Por tanto, no se trata de justificar los actos de violencia intrafamiliar o el femicidio al intentar explicar y comprender éstos hechos desde el ámbito sociocultural mapuche y las relaciones de racismo y poder vigentes en Chile. Por el contrario, se trata de enfatizar en la necesidad de que existan garantías de una comprensión y evaluación de estos problemas desde la perspectiva de los Pueblos Indígenas, entregando explicaciones sobre el origen de estos hechos, y por sobre todo un tratamiento preventivo de los mismos mediante la revitalización de espacios propios de justicia indígena o desde una institucionalidad responsable con enfoque intercultural, en contraposición a los abordajes racistas y etnocéntricos que prevalecen hoy en día. En este caso, como en otros, es necesario que se integre al conjunto de los involucrados,  que se desarrolle un análisis desde el contexto y modelos teóricos diversos, teniendo en cuenta que el tratamiento de la violencia y el femicidio requiere de un involucramiento y una sensibilidad mayor de los hombres, mujeres, jóvenes, niños y niñas, desde los actores mapuche y desde la sociedad chilena en general.

Lo resultante o sumatoria de estas prácticas dañinas van generando una acumulación de situaciones de rabia, impotencia y vergüenza que tarde o temprano desencadenan otros episodios de mayor violencia social, crisis de identidad, alcoholismo, suicidio, marginalidad y vulneración, los cuales se hace necesario abordar en profundidad.



jueves, 1 de agosto de 2013

DEMANDAS EDUCATIVAS, LINGÜÍSTICAS CULTURALES DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS PARA COMISIÓN DE REFORMA EDUCACIONAL.

                                                                               


DEMANDAS EDUCATIVAS, LINGÜÍSTICAS CULTURALES DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS PARA COMISIÓN DE REFORMA EDUCACIONAL.


PRESENTACIÓN

Esta propuesta asume que el actual programa intercultural bilingüe (PEIB) impulsado por el MINEDUC y CONADI,  no da abasto para implementar los derechos lingüísticos de los pueblos indígenas en el sistema educativo, ni para desarrollar el bilingüismo, y menos  para implementar “interculturalidad para todo el país”, debido a múltiples dificultades.  Aunque se valora positivamente la creación de la asignatura de lengua indígena y su inserción curricular, es necesario fortalecer su  implementación en las escuelas, para el cual se debe disponer de los recursos materiales, económicos permanentes, y de los recursos humanos especializados en materia bilingüe e intercultural que orienten y den seguimiento al programa en las escuelas bilingües en los diferentes pueblos indígenas.

Entre los problemas que se identifican tenemos: a) la ausencia de profesores formados con el enfoque intercultural, b) falta de educadores con competencias pedagógicas para trabajar en el aula,  c) falta de profesores de lenguas indígenas conocedores de métodos de enseñanza de las lenguas (materna y segunda lengua), d) falta de técnicos curriculistas, lingüistas, y recursos humanos especializados, entre otros. Por otro lado el PEIB, excluye a un segmento indígena importante (los urbanos) y a la sociedad nacional.

Estudios realizados del programa en zonas urbanas (Valdés, 2013) constatan que los avances de la EIB sólo inciden en la variable de convivencia escolar, que en los cursos donde se implementa el enfoque hay menos bullying a los niños indígenas, pero que no hay avances en conocimiento de las lenguas indígenas. Tampoco el PEIB ha incidido en el cambio de la política educativa culturalmente asimilacionista, los niños chilenos continúan discriminando a los indígenas y las culturas no tienen valor en el programa.  Así mismo, otros estudios realizados en zonas donde se enseñan las lenguas indígenas, llaman la atención porque persiste el enfoque de enseñanza basado en la traducción de palabras (Quidel, 2011). Es imposible hablar una lengua aprendiendo sólo palabras,  sin  adquirir el sistema lingüístico de la lengua (conocimientos gramaticales). Esta situación refleja la falta de especialización de los recursos humanos encargados de implementar el programa.

Por otro lado,  faltan políticas específicas de recuperación lingüística para las lenguas más vulneradas (likan antay, diaguita, yagan, selknam, kawescar) y el sistema educativo debe atender a las demandas de los pueblos indígenas y del movimiento estudiantil que proponen que la interculturalidad en la educación sea para todos, un sistema transversal.

Avanzar en la revitalización de las lenguas indígenas requiere de una política lingüística que respalde jurídica e institucionalmente las lenguas, establezca las zonas bilingües en los territorios indígenas y potencie la especialización de recursos humanos, que además diseñen estrategias para el diálogo intercultural en todo el sistema educativo.
LA PROPUESTA

Considerando que los derechos educativos, culturales y lingüísticos de los pueblos indígenas forman parte de los derechos humanos fundamentales y que el sistema educativo ha vulnerado estos derechos de manera sistemática en la historia de Chile.

Asumiendo que, la educación intercultural es un sistema recomendado por las Naciones Unidades para profundizar la democracia y el mejoramiento de la calidad educativa, principalmente para los pueblos indígenas y migrantes, porque el aprendizaje es exitoso cuando se realiza en la lengua materna, pero también cuando se contextualiza en el medio, en la cultura y mundo de los niños.

Que, nuestro país y su sistema educativo necesitan con urgencia hacerse cargo de la diversidad cultural que caracteriza a la sociedad chilena del S. XXI,  para formar a las nuevas generaciones con competencias que conduzcan a valorar la diversidad, de caras a la globalización y a la protección del patrimonio pluricultural de la sociedad chilena actual. Las lenguas indígenas están desapareciendo, como ocurre con el patrimonio cultural del país debido a la falta de políticas.

Que, los pueblos indígenas de Chile se han organizado en torno a la defensa de sus derechos lingüísticos y a la revitalización de las lenguas, demandando espacios públicos para sus usos, en la educación, los Medios, en los municipios, entre otros.

En este sentido, las políticas educativas, de los pueblos indígenas de Chile para un futuro gobierno deben fundarse sobre una base de respeto a los derechos humanos fundamentales y de Reconocimiento de los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas, consignados en el Convenio 169 de la OIT y en la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas, y que deberán traducirse en:

a)      La constitucionalización de los Pueblos indígenas de Chile y su reconocimiento como naciones pre-existentes (en una Nueva Constitución) porque la actual tiene una serie de trabas que impiden el reconocimiento y ejercicio de los derechos territoriales, políticos, educativos culturales y lingüísticos. Así mismo, garantizar estos derechos a todas las y los niños indígenas de Chile, principalmente, reconocer la co-oficialidad de las lenguas indígenas habladas en el territorio nacional, para su valoración, enseñanza y desarrollo.

b)      Representación de los pueblos indígenas en el Ministerio de Educación y en el Consejo Nacional de Educación, para que los pueblos participen de la toma de decisión en materias de políticas públicas educativas y en el ámbito económico y  curricular.

c)      Legislar los Derechos Educativos y lingüístico de los Pueblos Indígenas de Chile, acogiendo el modelo de Ley de Derechos Lingüísticos acordados por los pueblos indígenas en el Segundo Congreso de las Lenguas Indígenas.

d)      Crear una nueva institucionalidad educativa que asuma la educación intercultural para todos los chilenos y bilingüe intercultural para los indígenas, considerando que el actual Programa de EIB –MINEDUC, es superado por la realidad y necesidad de los pueblos, ha accionado con un enfoque ruralista, vulnera los derechos lingüísticos, no direcciona políticas interculturales para la educación general y superior. El 70% de la población indígena vive en la ciudad y no es atendida conforme a sus derechos; la enseñanza de la lengua indígena hoy se implementa sobre la base de una presencia indígena sobre el 20% y esta no es la realidad de la ciudad ni de los pueblos que en su totalidad alcanzan a un poco mas del 10% a nivel nacional; la política educativa nacional sigue siendo monocultural.

e)      El actual programa tampoco cuenta con el respaldo político jurídico institucional que garantice los recursos económicos para implementar las acciones de un sistema intercultural y bilingüe; por lo tanto no basta un reconocimiento constitucional sin reconocer los derechos colectivos.
                                                                                                                       
LA NUEVA INSTITUCIONALIDAD EDUCATIVA INTERCULTURAL BILINGÜE

Deberá asumir el reto de la reparación de los derechos vulnerados a los pueblos indígenas, y corregir las políticas de asimilación cultural, de discriminación lingüística,  racistas y de desconocimiento de los pueblos indígenas en la sociedad chilena. Este tendrá que promover la enseñanza de los conocimientos, valores, historias de los pueblos indígenas, rescatar los aportes que los pueblos han hecho al país, entre otros. En este sentido la política educativa chilena deberá ser INTERCULTURAL PARA TODOS LOS CHILENOS, para promover el diálogo entre las diferentes culturas, una nueva epistemología del conocimiento, que supere la forma de construir los saberes de la sociedad dominante, e incorpore el saber de los pueblos, sus historias, memorias, culturas.

La CALIDAD de la educación pública, además de subir los estándares educativo de los jóvenes indígenas debe dignificar a las y los niños indígenas respetando sus derechos y fortaleciendo su identidad. Garantizar el acceso al sistema facilitando becas a los estudiantes indígenas (discriminación positiva)

En materia especifica, esta nueva institucionalidad deberá ser creada bajo decreto en el MINEDUC, que complemente al actual Decreto 280, sobre la asignatura indígena, para ampliar la educación bilingüe a todos los niños indígena y la interculturalidad para todos los chilenos.

Esta institucionalidad reestructura el actual programa PEIB- MINEDUC, transformándolo en una UNIDAD específica, o una  Coordinación Nacional para la Educación Intercultural Bilingüe, que tenga por objeto dar seguimiento, participar de la implementación  la educación intercultural para todos y de la educación bilingüe intercultural para los pueblos Indígenas. Sus integrantes deben tener competencias bilingües e interculturales, y tendrán entre otros que dar seguimiento al proceso en la educación pre-escolar, básica, media (revisar textos escolares, programas de estudios, metodologías de enseñanza, entre otros).

La nueva institucionalidad intercultural bilingüe debe nacer con un programa de trabajo que contemple líneas prioritarias, entre ellas:

a)      Promover la creación del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, según modelo de ley de derechos lingüísticos de los pueblos indígenas. Esta entidad proporcionara los insumos en materia de lenguas indígenas, pues tiene a cargo la normalización de las lenguas en la sociedad. Sus funciones están contenidas en el documento Modelo de ley de Derechos Lingüísticos.
b)      La coordinación con las universidades públicas del país para impulsar formación de profesores de pregrado con enfoque intercultural. Y creación de carreras para formar profesores de lenguas indígenas, y otras carreras interculturales (traductores en lenguas indígenas)
c)      Creación de universidad intercultural o indígena, conforme a los derechos reconocidos en el Convenio 169 de de OIT
d)      La declaración de territorios bilingües y el establecimiento de políticas lingüísticas focalizadas en la zona con otras unidades administrativas (SEREMI, municipios, ONG, medios de comunicación, otros) incentivando el usos público de las lengua indígenas.
e)      Fortalecer la formación académica de los educadores tradicionales y a profesores que implementan el sector de lengua indígena (la dupla pedagógica de EIB). 
f)       Programa de Promoción de Educación Intercultural Bilingüe en el sistema Educativo a nivel nacional, que incorpore campañas en los Medios, capacitación en lenguas y culturas de los pueblos indígenas para sostenedores y directores de escuelas que implementan el SLI.
g)      Contratar a personas experta en materia de lengua y culturas indígenas, en el MINEDUC como en la SECREDUC, para asesorar  a los colegios que aplican la interculturalidad para todos, como los de la modalidad “bilingüe intercultural”   para los pueblos indígena.
h)      Fomentar la normalización de las lenguas indígenas, el establecimiento de sus gramáticas, diccionarios, escrituras. En el caso mapuche impulsar una convención general, para de una vez definir grafemario con el que se escribirá la lengua
i)        Estudiar y definir un sistema de acreditación de los educadores tradicionales que certifique sus competencias lingüísticas culturales pedagógicas en coherencia con las culturas indígenas y el enfoque intercultural,  desechando el paradigma de evaluación monocultural de “constatación de idoneidad  psicológica” y la exigencia de escolarización (cuarto medio) con el que hoy se pretende evaluar.
j)        Creación de normativa que permita mantener las lenguas vulneradas en aquellas regiones que aún mantienen a descendientes de estos pueblos originarios (Yagán, Kawesqar, Lickan antay, Diaguita y Colla) que incentive la recuperación del patrimonio y de la lengua y la cultura de aquellos pueblos que son minoritarios actualmente
k)      Adoptar un marco metodológico de enseñanza de las lenguas indígenas, construido con los propios pueblos que recoja la pedagogía de los pueblos, en diálogo con las pedagogías de punta para la enseñanza de las lenguas, como lengua materna y segunda lengua, evitando adopción antojadiza de métodos de enseñanza aplicado para la enseñanza aprendizaje de las lenguas extranjeras.  
l)        Diseñar y coordinar con otros organismos (Universidades, CONICYT, y otros) políticas de investigación y de sistematización de los saberes de los pueblos indígenas, con participación indígena; superando la actual relación investigador-objeto de estudio.

En resumen se propone:

La creación de una unidad al interior del MINEDUC que implemente y coordine las políticas interculturales bilingües (la educación intercultural para todos los chilenos y bilingüe para los indígenas)
La nueva institucionalidad deberá contar con participación indígena en la toma de dediciones y contar con un programa nacional que oriente y de seguimiento a la implementación de la política bilingüe intercultural. Esta deberá ser dirigida por profesionales expertos instalados en cada una de las regiones y contar con los recursos necesarios para implementar el programa, antes señalado.

POR UNA NUEVA CONSTITUCION QUE INCORPORE LOS DERECHOS COLECTIVOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENA

RED DELPICH

redeibchile@gmail.com